Pompilio Iriarte en la colección Los torreones.

La colección de poesía Los Torreones presenta este sábado La búsqueda del amor ya es un encuentro, antología del profesor y poeta Angel Marcel.

Portada La búsqueda de amor es un encuentro

La presentación del libro, a cargo del poeta José Luís Díaz-Granados, tendrá lugar el sábado a las 3 pm, en el auditorio Maria Mercedes Carranza de la Feria del libro de Bogotá.

Junto al libro del maestro Pompilio, la colección Los torreones también presentará esa tarde En camino, antología del poeta expresionista Georg Trakl, y Geografía personal, antología del poeta sueco Lasse Soderberg, quien estará presenta en el Festival Las líneas de su mano.

Compartimos tres poemas del profesor y poeta Angel Marcel, mejor conocido como Pompilio.

 

Arte poética

 

Busco el arte total. Confiado intento

compendiar en mis versos esa oscura

memoria de la llave, la figura

universal, aquel conocimiento

 

que encierra en el misterio un nuevo invento

para el afán de cada cerradura.

Y en la profundidad de la ranura,

configuro las formas del portento.

 

Con pulso de poeta y cerrajero

la llave en una lámina recorto

sobre el perfil derecho del soneto.

 

Y al insertar la clave en su agujero,

abro con gozo de ladrón absorto

la puerta de tu alcoba y tu secreto.

 

Y era que Dios estaba enamorado

 

Refiere una leyenda que la luna

se fugó con los astros a una fiesta;

y que la noche airada y descompuesta

no los pudo encontrar por parte alguna.

 

Fueron los nombres signos sin fortuna,

la palabra perdió la orilla opuesta;

dormitaba el silencio en la funesta

quietud intemporal de la laguna.

 

En vano la razón de la tragedia

un sabio consultó en la enciclopedia,

en los nombres oscuros y en el Hado.

 

Y un desdichado amante que moría,

descubrió la verdad de la anarquía,

y era que Dios estaba enamorado.

 

Invitación al silencio

 

Nada de lo que existe

necesita del nombre.

 

Ni siquiera la flor,

a no ser que aparezca

la rosa enamorada.

 

En cada nombre consta la carencia

de una lumbre sin luz, de alguna noche

resuelta en el deseo

de que nunca amanezca.

 

Mientras se haga preciso decir árbol,

el árbol no florece.

 

Decirte amor es no decirte nada,

al menos que florezcas

en la palabra amor, transfigurada.

 

Hemos estado solos pero atentos

a atestiguar el mundo, de tal modo

que no sobren tu amor ni mi palabra,

tu palabra o mi amor enamorado.

 

Hay que eludir callando las palabras,

ese rumor de plumas que delata

la fuga de los pájaros.

 

Si alcanzan el silencio,

algo pueden decirnos las palabras.

 

No hay que tenerles miedo a las razones

del corazón. No temas, amor mío,

que estas palabras no hacen ningún daño.

 

Cuando la bala acierta,

no alcanza el fusilado

a escuchar el estruendo del disparo.

 

El que llega a la altura de la rosa,

no puede oír la voz de sus raíces.

 

Si alcanzas la estatura de la noche,

no escucharás el ruido de tus pasos.

 

por un paso que des, daré dos pasos

camino del encuentro.

 

Por un paso que des, daré dos pasos.

Iré hacia ti callando en el poema.

 

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Angel Marcel

 

 

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