5 poemas para Las líneas de su mano 9

El martes 6 de Septiembre comienzan las Lineas de su mano 9, el Festival de literatura del Gimnasio Moderno. Dicho encuentro tiene como propósito un acercamiento entre autores y lectores que permita ir formando un público con criterio y espíritu crítico; un encuentro que se lleva a cabo al interior de la vida escolar y que es abierto al público, gratuito e incluyente, un encuentro en el cual el autor confronta sus textos directamente con sus destinatarios. En fin, un evento en el que autores, lectores, estudiantes, profesores son partícipes de una verdadera fiesta de la palabra y de los libros para que los jóvenes rompan esa barrera impuesta por la tecnología y la sociedad de lo fácilmente consumible y se acerquen a los autores de una manera abierta y conozcan directamente de ellos el proceso de creación literaria.

Aquí la programación completa.

https://drive.google.com/a/gimnasiomoderno.edu.co/file/d/0Bym-AbUCEzLKc0JKaWM0QWZZRWM/view

Presentamos cinco poemas de los autores más significativos de esta versión

 

carolyn forche

SAN ONOFRE, CALIFORNIA

 

Hemos avanzado mucho al sur.

Más allá, la más vieja mujer

bombardeando limas en chales negros.

Portillo rayando su nombre

en las paredes, los delgados listones

de orín, niños acariciando el lodo.

Si seguimos, podríamos parar

en la calle en este mismo lugar

donde alguien desapareció

y podríamos escuchar las palabras

¡Ven con nosotros! Si eso sucediera, conduciríamos

nuestras vidas con las manos

atadas. Es por eso que sentimos

que es suficiente escuchar

al viento meciendo limones,

a los perros andando en las terrazas,

sabiendo que mientras las aves y el tiempo caliente

se mueven siempre al norte,

los lamentos de aquellos que desaparecen

tardarían años en llegar aquí

Carloyn Forché

 

 

 

yusef-komunyakaa

TÚNELES

 

Se mete de cabeza dentro del agujero,

da patadas al aire y desparece.

Siento como si estuviera allí dentro

con él, avanzando, impulsado

por un río de oscuridad, sintiéndome

dichoso por cada pulgada hacia lo ignoto.

Nuestro rata de túnel es el hombre más pequeño

del pelotón en una caja de resonancia

que le hace sangrar los oídos

si aprieta el gatillo.

Se mueve como si imitara

a los peces ciegos que se deslizan por un mar imaginario

empujado por algo más grande que la ambición

en la vida. No piensa

en las arañas y alacranes que habitan el aire,

ni le inquietan los murciélagos que cuelgan boca abajo

como dioses con la ceguera de los topos.

El olor a humedad es más intenso

que el hedor de las letrinas.

Acecha una urdimbre de bombas, dispuestas

a reventar en pedazos de estrellas.

Inducido por alguna exigencia,

por algún impulso, entiende el latido

de lo misterioso y lo insólito

como pensamientos atrapados debajo de la tierra.

Interpela a todas las raíces.

Cada sombra amenaza

con la muerte: como un ángel

empujado contra el dolor,

su casco redondo

sigue el círculo de luz que su linterna

arroja al vacío. Entre piojos

plateados, mierda, gusanos y vapores pestilentes.,

ahí va, el buen soldado,

a cuatro patas, excavando más allá

de la muerte que se esconde en cualquier

esquina oscura

honrando el peso de la escopeta

que cualquier día lo llevará a la tumba.

 

Yusek Komunyakaa

 

 

 

PPaul Muldoon

ANSEO

 

Cuando el Maestro pasaba lista

En la escuela primaria de Collegelands,

Se suponía que debías de contestar Anseo

Y levantar tu mano

Cuando acontecía tu nombre.

Anseo, que significa aquí, aquí y ahora,

Todo presente y correcto,

Fue la primera palabra de irlandés que conocí.

El último nombre de la lista

Pertenecía a Joseph Mary Plunkett Ward

Y era precedida, aunque no siempre,

Por el silencio, miradas familiares,

Un asentir y un guiño. La broma del Maestro

“Y dónde está nuestro pequeño Ward-of-court”?

 

Recuerdo la primera vez que regresó

El Maestro lo había enviado

Hacia los setos

Para encontrar para sí y cortar

Una vara con la cual sería golpeado.

Después de un rato, nadie decía nada;

Él habría de regresar como de rutina

Con una vara de olivo o sauce,

O, finalmente, con una de almendro

Que había tallado hasta volverla un látigo,

Con sus patrones de laca roja y amarilla

Finas y alisadas,

Y todo tan delicadamente forjado

Que él bien podría haberle puesto sus iniciales.

 

Vi por última vez a Joseph Mary Plunkett Ward

En un pub pasando la frontera irlandesa.

Él vivía a la intemperie,

En un campamento secreto

Sobre el lado opuesto de la montaña.

Estaba peleando por Irlanda,

Haciendo que las cosas ocurrieran.

Y me contó, Joe Ward,

Cómo había ascendido en rango

A Contramaestre, a Comandante:

Cómo cada mañana durante el desfile

Sus voluntarios le contestaban Anseo

Y levantaban sus manos

Cuando acontecían sus nombres.

 

Paul Muldoon

 

 

 

oscar hahn

EN UNA ESTACIÓN DE METRO

Desventurados los que divisaron 
a una muchacha en el Metro 

y se enamoraron de golpe 
y la siguieron enloquecidos 

y la perdieron para siempre entre la multitud 

Porque ellos serán condenados 
a vagar sin rumbo por la estaciones 

y a llorar con las canciones de amor 
que los músicos ambulantes entonan en los túneles 

Y quizás el amor no es más que eso: 

una mujer o un hombre que desciende de un carro 
en cualquier estación del Metro 

y resplandece unos segundos 
y se pierde en la noche sin nombre.

Oscar Hahn

 

Soderberg

ESQUELETO DE AVE

 

No tritures lo que queda del canto

Esos huesitos frágiles y fríos

La muerte los lavó sin piedad

 Y ahora son como plumas en tu mano

Tampoco pesa el silencio

Su pico sigue afilado y sin brillo

Aquella  fuga envuelta en nubes sobre la montaña

Es todo cuanto queda

Un esqueleto de ave en la arena

Texto impronunciable que nadie interpreta.

 

Lasse Soderberg

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